La sonda toroidal, o medidor de conductividad inductiva, está diseñada especialmente para soluciones agresivas y de conductividad muy alta, como en la minería y centrales hidro o termoeléctricas, entre otras. En Chile, Albromet está usando el equipo para calcular las cantidades de cobre en procesos de Hidrometalurgia. Asociado a un controlador en línea, puede conocer en todo momento las concentraciones de metal que está capturando, evitándose en este caso el costo de un medidor de Cu en línea de decenas de millones de pesos.

En 1987 Daniel Rojas comenzó con su planta de Reciclaje de Metales, a partir de residuos mineros. El negocio fue creciendo y hoy, bajo el nombre de Albromet cuenta con Molienda, Fundición (pirometalurgia) e Hidrometalurgia que le permiten comercializar láminas cobre, latón, aluminio, bronce.

“Pero, como la fundición produce residuos, óxidos de los mismos metales, también en el humo de la chimenea, comenzamos hace un año un proceso de hidrometalurgia, destinado a hacer más eficiente la recuperación de metal. El polvillo y restos se lixivian, es decir, disuelven en un ácido y luego se recuperan por electrólisis”, explica Daniel Rojas, gerente de Albromet.

La planta de hidrometalurgia de cobre está aún a nivel piloto, pues sus planes son aumentarla y tecnologizarla aún más de modo de multiplicar los 10 mil kilos que procesa mensualmente. Para esto, está gestionando una alianza con una de las empresas internacionales líderes en el rubro, lo que le exige un alto nivel de exactitud en sus controles y registros.

“Estamos incorporando tecnología para aumentar la eficiencia al máximo. Cuento con un controlador computacional que supervisa todo el proceso de forma automática. De esta forma incorporé un medidor de conductividad inductiva Hanna Instruments que mide la conductividad eléctrica de las soluciones producidas de la lixiviación. Como el resto de las variables permanecen estables, me permite conocer la cantidad de cobre (sal de cobre) que se está procesando, de una manera sencilla, sin necesidad de contar con un químico analista en forma permanente y evitando la compra de un medidor de concentraciones de cobre en línea por un costo cercano a los 40 millones de pesos”, señala Rojas.

Jorge Zunini, gerente técnico de Hanna Instruments explica: “hicimos una evaluación con distintas clases de medidores, pero los valores de conductividad asociados a la matriz de concentrado de cobre, eran muy, muy altos. Por lo que no era posible la medición con los equipos habituales, se escapaba de los rangos de medición. Decidimos probar el medidor de conductividad inductiva que llevaba un mes prácticamente en el país, y fue una solución inmediata. El cliente quedó contento y lo llevó ese día, logrando óptimos en terreno hasta hoy. Porque una de las características del equipo es que es sumamente estable”.

Altamente Resistente y Gran Rango de Medición

La medición de conductividad inductiva se realiza mediante una sonda mucho más resistente que las tradicionales, por lo cual es utilizada en condiciones más agresivas, de temperatura, presión y niveles de conductividad muy altos, con bajísima mantención por parte del usuario:

“Está diseñada de tal manera que no pueda romperse. Es muy aplicada en procesos mineros y otros con condiciones adversas para una sonda tradicional que se rompería, quebrándose el vidrio por ejemplo, ya sea por la presión o que tendría serios problemas de medición por turbulencias muy grandes o progresiones muy agresivas para las sondas. Además, puede medir rangos muy altos, desde 0 hasta llegar a los 2 millones de microsiemens”, comenta Patricio Miranda, Market Manager Laboratorios de Hanna Instruments quien está a cargo del área minera.

La sonda, conocida como toroidal, está completamente sellada y es de un material especialmente resistente, similar al caucho. Para medir, se basa en la generación de un campo magnético, a través de una corriente eléctrica, por lo que se llama Inductiva. Para su funcionamiento debe estar completamente sumergida en la solución de manera permanente, aunque la sonda misma no toma contacto con la muestra lo que le da resistencia así como una mínima mantención por parte del usuario.

Viene junto al controlador Hi 720, equipo que hace la transcripción del proceso en línea. El equipo tiene las mejores características de los medidores de proceso Hanna, es decir, cuenta con señales de comunicación RS485, comunicación con un computador hasta 1,2 kilómetros de distancia. Tiene puntos de control, tiene set point de control, que le permiten según las necesidades del usuario generar una clase de mando o señal para activar alguna electro-válvula u otra acción por parte del sistema en línea.

Además, incorpora mejorías en la interfase con el usuario, dejando los códigos y tablas anteriores, para incorporar en pantalla un menú en español que permite fácilmente encontrar las opciones, entregando al usuario una interacción mucho más rápida y fácil y segura con el equipo, evitando errores por el ingreso de códigos incorrectos

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